Bio 2018-06-20T10:01:30+00:00

Juako Malavirgen

Monologuista, actor cómico, músico,  guionista y cualquier cosa que ayude a llenar la nevera.

Lleva desde finales de 2004 en el mundo de la comedia, mezclando monólogos y canciones, para dar forma a un espectáculo de humor plagado de situaciones absurdas, improvisación y participación del público. Van cerca de 1500 actuaciones, con Zaragoza como centro de operaciones.

Además de los escenarios, también ha hecho de las suyas en televisión (Anochece que no es poco, Aragón TV); en radio (Zaragoza en la onda, Onda Cero); ha grabado tres discos (Lengua Luenga, 2008; Nuevas Pendencias, 2010; Érase una hez, 2014); y ha publicado un cómic (Belceblues, Editorial Malavida 2011). Próximamente verá la luz su primer libro: “Levantemos el corazón”, dedicado al dedo que tenemos entre el índice y el anular.

El espectáculo

Acompañado por su guitarra, o solo con un micro en la mano, un show de Juako Malavirgen no es una sucesión de canciones y monólogos repetidos de memoria: la improvisación y la interacción con el público son parte esencial del espectáculo.

Adaptable a cualquier tipo de público y formato (stand-up comedy en pequeños locales, teatros, pabellones en fiestas patronales, animación de calle, eventos privados…)

Juako basa su mayor atractivo en su resplandeciente y creativa verborrea, que sabe manejar como muy pocos en el universo del humor y sus impresionantes dotes para la improvisación, su inigualable capacidad de reacción ante el público. Algo que le distingue de otros humoristas que, aunque con buenos guiones en sus espectáculos, no son capaces de improvisar. Juako, sí. Y además es ocurrente e imaginativo, bizarro y excesivo.
Luís Lles, Diario del AltoAragón
Humor corrosivo, venenoso, pero tierno a la vez; desbocado pero de un ingenio superlativo. A sus descacharrantes sátiras le suma su habilidad para utilizar música de cualquier palo, bajo el denominador común de Brassens y Krahe.
Matías Uribe, Heraldo de Aragón

Deslenguado y corrosivo, dotado de una lengua imprevisible. Es heredero de la fábrica de la Mandrágora de Krahe y compañía.

Joaquín Carbonell, El Periódico